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Bitacora

BITÁCORA DÍA 12

viernes 15/12/2017

102.5 km recorridos – 8.5 km hasta el Polo Sur

Lat 89.92° S – Long 68.49°W: Cubierta Polar Antartica

Altura 3,160 msnm -35/-40°C,  – 6pm (hora Chile)

 

¡Estamos a 8 km de la base Amundsen-Scott en el Polo Sur!

 

 

Tuvimos que acampar aquí durante el día ya que era demasiado lejos para caminar y la estación tiene un perímetro de 5 km en el que no se permite acampar.

Ayer pudimos ver por primera vez la estación y todos tuvimos una gran sensación de admiración y éxito. La sensación que después de tantos días de caminar a estas temperaturas infrahumanas, finalmente vemos el premio a la distancia.

Sin embargo, la planicie de la Antártida tiene muchas lomas y puntos bajos y a medida que avanzábamos en la caminada de la mañana, perdíamos la estación de vista. Todos estábamos muy cansados, y la primera hora de caminada fue un infierno para todos. Mis gafas se empañaron y congelaron en cuestión de segundos y no se puede hacer nada, excepto seguir caminando durante la próxima hora, o esperar a que sea el momento del descanso para cambiar mascaras, etc. ¡Esa es la rapidez en la que el clima y las bajas temperaturas afectan las cosas por aquí!

Seguimos adelante de la manera que lo hicimos pues sabíamos que estábamos a 18 km de alcanzar nuestra meta de exitosamente caminar a lo largo de esta región hermosa, inhóspita y congelada. Cada uno de nosotros tiene sus razones de porque aceptaron este reto, pero esta semana nos ha demostrado el equipo tan fuerte que somos. Constantemente nos hemos ayudado y apoyado, km tras km en temperaturas de -35 °C.

Hay que darle muchas gracias a nuestro guía Sebas, el cual nos ha guiado con precisión milimétrica a nuestro destino. Sospecho que él está con las mismas ganas de llegar al Polo Sur que nosotros.

De nuevo, el día estuvo soleado pero muy frío, y debo admitir que los dedos de las manos y de los pies me duelen del frío. Un producto, al que nunca le tuve mucha fe, los calentadores de manos, han ayudado muchísimo y realmente funcionan, manteniendo las manos dentro de los guantes calientes durante 10 horas.

Mientras caminábamos ayer y nos acercábamos al polo, oíamos ruidos extraños provenientes del suelo. Estos ruidos fuertes eran el resultado del hielo y las capas polares rompiéndose y chocando una contra otra. Nada peligroso, pero el ruido definitivamente nos dio algo en que pensar mientras escuchábamos el fuerte eco.

¡Creo que nuestros cuerpos finalmente han dicho ya no más! Tanto Jose como yo no podíamos sentir las piernas a medida que avanzábamos paso a paso en la nieve, jalando nuestros trineos llenos hasta el tope. José, muy amablemente, puso las banderas de nuestros países sobre los trineos y ansiamos tomarnos fotos con ellas cuando lleguemos al Polo Sur.

La caminata de hoy fue muy emotiva ya que a mitad del camino, en el horizonte, tuvimos en plena vista la base Amundsen-Scott  de nuevo y nos dimos cuenta que ¡ya casi estamos ahí! Todos estos meses de entrenamiento, coordinación, preparación y finalmente, el pasado viernes, la llegada a la planicie de la Antártida, fue un punto culminante a nuestra llegada a la meta mañana, sábado, 16 de diciembre de 2017, en horas de la tarde. Se me aguaron los ojos mientras daba paso tras paso sobre la nieve.

No recuerdo cuál fue la razón exacta que me llevo a hacer esta travesía, fueron varias, pero ha sido una aventura increíble, en muchos niveles. Físicamente, es lo más duro que uno se pueda imaginar, caminar durante 9 hora diarias en esquíes, jalando un trineo de 60 kg, a una temperatura de -35 °C. Psicológicamente, seguir dando un paso tras otro, hora tras hora también nos ha ensenado una que otra cosa sobre nosotros mismos. Cualquiera que haya sido la razón, todos estamos muy emocionados de lograr esta proeza y de compartirla con nuestras familias y amigos. ¡La cantidad de historias que le podremos contar a nuestros nietos! En el caso de José esto sucederá en febrero. En mi caso, aún queda un tiempo. En el caso de Juan Pablo, quizás un poco más.

Hemos estado recibiendo fragmentos de mensajes con buenos deseos y palabras de aliento y cariño de parte de mucha gente y tengo muchas ganas de leer cada uno de los mensajes tan pronto regresemos a Punta Arenas.

Sospecho que mañana será un día muy emotivo para todos cuando nos demos cuenta lo que hemos logrado individualmente y como grupo. Kiu Samii, quiero darte las gracias por el regalo que me diste antes de partir. No sabes cuántos momentos de alegría y lágrimas me ha dado. Tomaré unas fotos muy especiales para tí cuando lleguemos al polo. ¡Gracias amigo!

Este lugar, a pesar de su severidad, frio y paisaje escarpado me ha dejado atónito con su belleza natural y ha dejado una marca indeleble en nuestros corazones. Seguro este lugar me hará falta en los próximos meses y años y ver cómo lo protegemos para futuras generaciones, pero por lo menos dentro de los próximos días, no veo el momento de utilizar vasos y cubiertos de verdad. Ya tenemos nuestra reserva en el restaurante que sirve cordero en Punta Arenas, y lo pensamos acompañar con una buena botella de vino tinto chileno.

Por último, quisiéramos agradecerles a todos por leer a diario nuestros pensamientos y reflexiones; desde cómo se arma un campamento, a qué comemos y hasta ¡cómo vamos al baño!

No vemos el momento de compartir éstas y otras historias con nuestros seres queridos en las próximas semanas y meses.

Habrán muchas fotos que ver cuando lleguemos a Chile y haya buena conexión. Juan Pablo y José han tomado unas fotos increíbles de nuestra travesía y las subiremos al blog para que las puedan disfrutar y hacerse una idea de la experiencia que hemos vivido aquí en la maravillosa Antártida.

Por ahora, buenas noches, de parte de tres hombres muy cansados, que no ven el momento de ver el sol darles la vuelta a sus cabezas (literalmente) para que puedan despertar y tomar esos pasos finales para completar una aventura que se propusieron hace meses. ¡Qué orgullo!

Abbas, José & Juan Pablo

 

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