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Bitacora

domingo, 17 de diciembre de 2017

Estimados todos,

Es con gran orgullo personal que les comento que la expedición Polo Sur 2017 llegó al polo sur el sábado 16 de diciembre, alrededor de las 2:30 pm, en un día soleado pero supremamente frío. Sentimos muchísimo alivio y orgullo después de todos estos días tan largos y fríos. Se nos podía ver en la cara plena satisfacción y puro orgullo a medida que dábamos los últimos pasos a la latitud 90.

Tomamos muchísimas fotos, con todo tipo de banderas y pendones, para tener como recuerdos eternos y que podremos compartir con nuestras familias y amigos. Señor Baker, no me va a creer, tomé la foto de la bandera de Wetherby y ¡no fue sino hasta después que me di cuenta que estaba al revés! No se preocupe, solucione eso hoy y tan pronto tenga acceso a internet, le envío la foto. Le entregaré la bandera personalmente en enero, cuando comience el colegio, y para entonces, la bandera habrá recorrido 37,000 km mediante todo tipos de medio de transporte.

Fue un gran alivio poder sentarme en una silla y disfrutar una taza de te en el campamento del polo sur.

Esta ha sido una experiencia increíble para mi. Obviamente está el orgullo de completar los 111 km en esquíes, jalando un trineo, pero a su vez está el hecho de ser el primer iraní en lograr esta hazaña. Esto tomó verdadero trabajo en equipo para asegurarnos que todos llegáramos sanos y salvos; desde Sebas, nuestro guía, hasta mis compañeros, José y Juan Pablo.

Fue una expedición en la que se lograron muchas cosas por primera vez. Fue la primera vez que dormí en una carpa, ¿y qué tal el bautizo en -30 °C? Fue la primera vez que dormí en un saco de dormir, la primera vez que utilicé un juego de comedor compuesto de una taza, un tenedor y un bol plásticos, los cuales utilizábamos para todas las comidas y las bebidas. El hecho de sólo tener una taza en la cual nos tomábamos el café, la sopa y el té, definitivamente hizo que al tercer día las papilas gustativas empezaran a cuestionarse qué estaba pasando cuando el té verde sabía a café. No hay agua potable para lavar los utensilios, así que uno tiene que limpiarlos lo mejor posible. Ir al baño en la Antártica definitivamente es una experiencia única, no se asemeja a nada de lo que estamos acostumbrados, pero esto lo dejo para un relato cara a cara cuando los vea en las próximas semanas y meses.

Sin embargo, el verdadero relato para mi fue la Antártica misma. La belleza absoluta e inmensidad de este lugar le quita a una la respiración. A menudo era abrumador en las mañanas, cuando estábamos recogiendo el campamento para comenzar la jornada de nueve horas, y uno miraba a su alrededor y no veía mas que un océano blanco; ¡no se puede saber dónde está el horizonte porque todo es blanco! Uno es un grano de arena en este lugar; irrelevante y totalmente a merced de la naturaleza y los elementos, lo cual le inspira a uno mucha humildad y respeto.

No existen los mismos peligros acá que cuando uno esta escalando en roca, me cuentan José y Juan Pablo, quienes han escalado muchas veces, pero aquí uno llega a ponerse un artículo de ropa mal y hace tanto frío que perfectamente uno puede sufrir de congelación. ¡Le doy gracias a Dios por mis calentadores de manos! Los dedos de las manos y de los pies definitivamente ansían el calor ya que se sienten muy fríos a distintas horas del día cuando están expuestos. Hemos conocido gente increíble en esta travesía; desde la joven de 16 años que hacia poco había atravesado Groenlandia y ahora estaba cruzando la Antártica, a un grupo de 6 mujeres del ejército británico, que estaban haciendo lo mismo que nosotros, ¡excepto que van a cubrir 1,700 km, jalando trineos mas pesados, de una punta de la Antártica a la otro! Sí, no hay mucho campo para jactarse cuando uno está sentado con ellas. Tenían puestos unos sensores especialmente diseñados para medir todo, desde el metabolismo en temperaturas bajas, a niveles de hidratación. Posteriormente, esta información será analizado por un grupo de científicos, los cuales compararan los datos con los de sus colegas masculinos, quienes han hecho la misma travesía, y verán los efectos en los cuerpos. Esto es ciencia de vanguardia, ya que están probando los sensores mismos para ver que tan fiables son, pues se podrían utilizar con adultos mayores para monitorearlos a distancia.

Hemos entrevistado a muchas personas para el documental, y un mensaje clave que han expresado todos es lo importante que es seguir los sueños y tomar el primer paso para realizar los mismos. En realidad hay un mundo entero de cosas allá afuera, y si uno parpadea puede que se pierda la magnificencia que ofrece.

También tuvimos la oportunidad de visitar la base  Amundsen-Scott, a cargo de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Es una instalación increíble; teniendo en cuenta dónde está ubicada y el tipo de investigación científica que se lleva a cabo ahí. Se nota el entusiasmo de la gente que trabaja ahí, y es reconfortante ver lo mucho que disfrutan lo que hacen, siendo que tienen que tolerar unas condiciones climáticas tan severas ¡durante 13 meses a la vez!

Escribo esto a bordo de un DC3 modificado, rumbo a Union Glacier. Abordamos el avión con la esperanza de disfrutar la vista al despegue y ¡justo la llanta trasera del avión se trabo en la nieve! Así que todos nos bajamos del avión, el piloto puso máxima aceleración para salir del hueco, ¡y nos pegó una deliciosa ducha helada! Hubo un instante en el que pensamos que quizás se necesitaría una grúa. El vuelo de regreso a Union Glacier fue de las experiencias más memorables que hemos tenido. El DC3 zigzagueo entre las montañas Ellsworth, pasando muy cerca de la superficie de las rocas, ofreciéndonos un material de video increíble. Eventualmente aterrizamos de la manera más suave posible, y el piloto recibió aplausos, muy bien merecidos, por parte de todos los pasajeros. Fue uno de los aterrizajes más terroríficos y emocionantes que he experimentado. La temperatura en Union Glacier es de -8 °C, lo cual se siente casi tropical.

Manana esperamos poder tomar el IIyushin de regreso a Punta Arenas, Chile, y de ahí viajaremos a Republica Dominicana para pasar la Navidad. No veo la hora de abrazar a mi familia y pasar unos días tranquilas, contándoles acerca de este maravilloso lugar llamado Antártida.

Estamos sintiendo muchas emociones en este momento, y es un poco difícil procesar rápidamente lo que significa haber logrado esta meta, así que se me dificulta verbalizar todo en este momento.

Queremos darles las gracias a todos por sus mensajes de amor y apoyo. Les deseamos a ustedes y sus familias una muy Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

¡Esta ha sido una travesía que apreciare por el resto de mi vida!

¡Nos vemos para el polo norte!

(Es una broma Irene y Reza)

Les deseo todo lo major,

Abbas

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